22.11.12

festival el alternador, 17/11/2012, montellano: sonidos itinerantes bajo el abrazo otoñal

 
Me sacudo la clara abulia en la que desde hace un tiempo vive instalada el blog, que ya más que intermitente va camino de decadente, haciendo un esfuerzo por plasmar en unas pequeñas pinceladas algunos de los momentos vividos en El Alternador, el pasado sábado 17 de noviembre. Difícil tarea esta, pues creo que sobra decir que este festival forma ya parte esencial de mi vida, habiéndome ha permitido en sus (ya) siete ediciones presenciar en mi pequeño pueblo, Montellano, a artistas y grupos a los que adoro, descubrir otros tantos con un portentoso talento y, sobre todo, conocer a gente maravillosa en el camino. Por lo tanto, ello bien vale el desperezarse y darle movimiento a estos dedos perezosos para reseñar algunos trazos de esta (otra) larga e itinerante jornada rodeado de amigos bajo el abrazo otoñal, en la que ni el frío ni la incesante lluvia llegaron a calar tanto como las distintas y eclécticas propuestas musicales que allí se dieron cita. Prevenidos todos, allá vamos con el intento.

fotos grupos-post © rafael marchena // facebook.com/mrhiperbole /ver más fotos del festival aquí

Los malagueños Blackberry Clouds abrieron puntuales las actuaciones del festival poniendo de manifiesto la capacidad y sobriedad de su nuevo discurso musical, tránsito en el que exploran nuevos territorios sonoros que entroncan con la devoción por el country tradicional, trotón y crepuscular, pero más en la línea de lo que Gram Parsons (The International Submarine Band, The Byrds, The Flying Burrito Brothers) dio en llamar "música cósmica americana", en la que la esencia musical estadounidense de raíz fluye en perfecto maridaje con el rock, folk y rhythm&blues. Porque Blackberry Clouds beben del country-rock, sí, pero ello sin dejar de lado su lado más agresivo, su devoción por el rock británico, el garage y, su admirado, Nick Cave. De esta paleta de influencias diversas se erige firme un sonido impecable y rico en matices, tan áspero como cálido, oscuro y muy elegante, muy atento a los pequeños detalles y lleno de encanto. Usando guitarras acústicas y eléctricas, b-bender, 12 cuerdas, pedal steel, contrabajo (lástima que al final por el formato y ubicación se decidieran por el bajo eléctrico, que sonó con igual brío; queda el recuerdo de la prueba de la mañana), teclados, una batería tan sencilla como sutil, etc., se mostraron solventes, cercanos y sobrados de personalidad. En su minutaje se mezclaron canciones de su inminente próximo disco, 'Dry Wind' (que apunta a grande), como la homónima 'Dry Wind', 'Cold gray tombstone' o 'Laurie, Tom & Annie', junto a otras más recientes que caminan por la misma senda, e incluso nos regalaron algunas versiones robustas de su amplio horizonte de referencias, temas que atacaron con sumo respeto y maestría: como el 'Mother of Earth' de The Gun Club, 'Green, Green Grass of Home' (clásico country del 65' grabado, entre otros muchos, por Johnny Cash o Gram Parsons) y, sobre todo, una sobrecogedora interpretación de 'I See a Darkness' de Bonnie 'Prince' Billy, con la que dieron fin con nota a su, muy, muy brillante, actuación. 

Mientras de fondo aún se oían los ecos del 'Bobcat Tracks' de los Old Crow Medicine Show, bis de última hora con el que Blackberry Clouds se despidieron de la audiencia concentrada en el Pub Mané, bajamos la cuesta encaminándonos hacia el Bar La Fuente (FNT), lugar dónde nos esperaba la propuesta más salvaje de la jornada, Miraflores, banda que toma su nombre de un antiguo hospital psiquiátrico y que cita entre sus referencias a los Stooges, The Scientists, Beasts of Bourbon o, los anteriormente citados, The Gun Club; un conjunto el sevillano al que yo, personalmente, aguardaba con gran curiosidad e interés, altas expectativas que no se vieron defraudadas en absoluto. Lo que ofrecieron Miraflores en este pequeño y abarrotado recinto no se puede describir más que como una gozosa brutalidad. Con una contundencia pétrea y arrolladora, el potente desgarro monolítico de su sección rítmica iba martilleando nuestros oídos y expandiéndose entre certeros disparos electrónicos y las brumas de distorsión de una guitarra hipnótica. En el interior de esa sucia y árida bola ruidista se abrían paso a machetazos los quebrados alaridos de su cantante, aferrado con furia al micrófono y derrochando rabia corrosiva con una entrega indómita, sin guardarse nada. Esa bestial crudeza sónica, esa visceral transmisión de creciente y contagiosa intensidad, nos fue instalando a los presentes en un perverso estado de desasosiego y, a su vez, adictiva sugestión. Seres inertes manejados por los hilos de atronadoras y violentas sacudidas de electricidad, sin oposición ni intento alguno de escapismo (ni ganas). Si su segundo concierto ya fue así, no queda más remedio que ir sacando número para no faltar a cada futura cita de este purgador ejercicio sensorial de sudor, mala uva y honda satisfacción. Ojo con ellos, que darán que hablar.

Un receso para responder un par de mensajes y recoger a Elena en su casa, y nos encaminamos hacia el Centro Cultural 'La Fábrica', último emplazamiento en el que iban a concentrase el tramo final de las actuaciones. Les tocaba prender la mecha a los locales Gelu & Los Junior, grupo al que he visto infinidad de veces y en escenarios variopintos (¡vivan las verbenas veraniegas!), pero en esta ocasión los disfruté enormemente, además de verlos seguros y sonar poderosos sobre las tablas. Con Juandi tomando el protagonismo a la voz (Gertru apoyó con coros y unas simpáticos bailes muy teatrales, con la complicidad de su partenaire), fueron desplegando su arsenal de adaptaciones con regusto sixties, que contenía canciones como 'Nadie te quiere ya' (Los Brincos), 'I'm believer' (The Monkees), o 'Tres días' de Juan y Junior (interpretada ésta por Diego), por citar sólo un par de ellas. Si siguen con este espíritu y prospera la idea (que me comentó mi tocayo) de conjugar este cancionero con algunos temas propios en la misma onda, me da que vamos a seguir bailando durante mucho, mucho tiempo. Mi sincera enhorabuena.

Tras ellos vino el turno de Jose Casas y La Pistola de Papá. Casas es un veterano de la escena que, con los pies en el suelo y una profesionalidad fuera de toda duda, sobrevive en este difícil mundo con el único parapeto que le proporciona su querencia por el mejor pop clásico, siempre alerta en búsqueda de una melodía, una letra ingeniosa y un estribillo demoledor que de lugar a la canción pop perfecta; esas que en menos de tres minutos se adhieren de forma inexorable nuestra mente y nos hacen la vida más digerible y feliz. Junto a su genio creativo está una banda, perfectamente compactada y esmerada en hacer lucir estas cuidadas composiciones, que sobre la platea fueron desgranando con frescura y vitalidad un repertorio integrado principalmente por las canciones de sus últimos trabajos discográficos, los dos volúmenes 'Scampa'. Se fueron sucediendo temas como 'Las mil maneras de caer', 'El traje', 'Perfidia y vino', 'La canción de López', 'Monstruo de 3 cabezas', 'Los problemas domésticos de Clark Kent', 'Caja de música', la majestuosa 'Angie en el capó', 'Scampa', 'Nada es un crimen hoy', etc., entre los que destaco dos momentos: la adaptación que hizo en su último disco del 'Train in vain' de The Clash, titulada al caso 'Tren en vano', que funciona en directo como un tiro (nunca mejor símil para 'La Pistola'), y la sublime versión del 'About you' de Teenage Fanclub, pura exquisitez. Mucha clase en un concierto de altura (y atentos todos porque, si todo transcurre como debe, en breve volverán a meterse en el estudio para regalarnos nuevas balas de pop atemporal).

Si El Alternador ha sido desde sus inicios un marco idóneo dónde descubrir y asirse a la estela de nuevos grupos a los que seguir en un futuro, con Helio, mítico conjunto sevillano, se produjo un vibrante salto al pasado, una cabriola generacional para aterrizar varias décadas atrás, un tiempo (hoy remoto e inimaginable) en dónde la música que sonaba en las radios no tenía marcada tan cercana fecha de caducidad. Bajo la capa de su alter ego The New Wave Band, Álvaro Izquierdo, Jose Casas, 'Pacoco' Cabello y Paco Parra dieron, con vigor y nervio, un repaso a sus influencias de la nueva ola americana e inglesa, enlazando, en un entorno cargado de nostalgia, diversión y amplias sonrisas, una golosa colección de temas: 'Zero Hour' de The Plimsouls (adaptada de forma magnífica al castellano como 'Hora Cero'), 'Trouble' (999), 'Welcome to the working week' (Elvis Costello), 'Between to and me' (Graham Parker), 'Sex & drugs & rock 'n' roll' (Ian Dury and The Blockheads), esa maravilla de The Beat que es 'Rock 'n' roll girl', 'Pulling Mussels' (Squeeze), 'Get yourself together' (Small Faces), una muy celebrada 'Video killed the radio star' de los Buggles, 'Geno' de Dexys Midnight Runners (cuya melodía me acompañó de camino a casa), 'Getting me down' (The Rezillos) o el 'What I like about you' (The Romantics), entre otras tantas, para, con el ambiente bien caldeado, atacar algunos de los clásicos de la banda madre, trallazos de powerpop tales como 'Es mi noche', 'Truco juvenil', 'La piel de la loba', 'Aquella nueva palabra', 'El queso que alumbra' o la enorme 'Combustión'. Una celebrada vuelta a los escenarios con tanto empaque, actitud y, sobre todo, ilusión por disfrutar con lo que se hace y agradar al respetable, que bien merece todos los parabienes posibles. Muy grandes. Desde ya deseando repetir la experiencia.

Por último, no puedo olvidarme de nuestro Dj Jorge Navas, 'Dj Pande', que puso la nota musical de continuidad entre los conciertos de 'La Fábrica' y que, tras la finalización de los mismos, culminó la velada con una gran sesión musical que nos hizo estirar la noche hasta bien entrada la madrugada, esas horas en que saludos, presentaciones, charlas (algunas más que interesantes), besos y abrazos se intercalan entre bailes y largos sorbos de cerveza. Horas difusas en las que lo único claro es que las sonrisas tardarán en borrarse del rostro y que, ya de camino a casa, te dicen que, por difíciles e inciertos que vengan los tiempos, esto (aun 'mini') hay que repetirlo. Y esperemos que pronto. Larga vida a El Alternador y a quienes, con su apoyo y alegría, le insuflan la necesaria energía para seguir en marcha. Hasta pronto.

foto dj y rickenbacker © letras furiosas

4 comentarios:

Luis Gragera dijo...

Enhorabuena a todos los que organizáis un festival tan acogedor y hecho con todo el cariño, y sobre todo, por seguir tirando del carro, caiga la que caiga, a contracorriente, algo que algunos ya han olvidado. Muchas gracias por darnos la oportunidad de disfrutar de el.

diego-j.c. dijo...

Muchas gracias por tus palabras Luis! Pasamos un día genial. Agradeceros a tí y a Susana el apoyo y el habernos acompañado; y ojalá que esta locura dure mucho tiempo (y vosotros lo viváis con nosotros).
Un fuerte abrazo a toda la familia Lúa Gramer!

Pepe Koete dijo...

Mi amigo y yo fuimos desde Sevilla al festival, que para nuestra desgracia desconocíamos aún, y nos lo pasamos de puta madre.

Lo mejor de todo fue el carácter más que acogedor de la gente del pueblo.

Muchas gracias y nos vemos el año próximo.

diego-j.c. dijo...

Hola Pepe, gracias a tí! Me alegro de que hayáis descubierto el festival y que os lo pasaseis tan bien aquí, con los músicos y con la gente. Esperemos que haya más ediciones en años venideros y que podáis acudir de nuevo.
Un saludo!